Mi trabajo es el de un escriba dentro de una astrología esotérica contemporánea: observo las formas invisibles que organizan la experiencia humana, reveladas a través del lenguaje astrológico, y las traduzco en palabras.
Sobre esta lectura
Antes de observar la relación, busco comprender a cada persona por separado: qué la mueve, qué busca y de qué manera se encuentra con la vida. No se trata de realizar dos lecturas individuales completas, sino de comprender lo necesario para poder reconocer qué ocurre entre ambas.
Después observo cómo resuenan entre sí: qué despiertan, reflejan y ponen en movimiento la una en la otra; dónde aparece la facilidad, dónde surge la tensión y qué experiencia se vuelve posible a través de ese encuentro.
Para realizar esta lectura utilizo las dos cartas natales y las relaciones astrológicas que se forman entre ellas. La astrología es el lenguaje de observación. La lectura trata sobre las personas.
Mis Premisas Astrológicas
La carta natal representa la experiencia del ser. Es una representación simbólica de la manera particular en que una persona se experimenta a sí misma y encuentra la realidad.
La carta natal puede verse como un mandala. En continuidad con la visión de Dane Rudhyar, la entiendo como una totalidad simbólica y organizada, en la que cada parte adquiere sentido dentro del conjunto.
La carta natal es una geometría viva. Cada planeta cobra sentido dentro de una red de relaciones: signo, casa, aspectos, regencias, dispositores y configuraciones más amplias.
La lectura busca la forma que crean los símbolos en conjunto. Cada punto puede abrir un recorrido distinto y revelar otra figura dentro de la misma totalidad.
La carta natal muestra cómo el ser se despliega desde focos específicos. No describe una personalidad fija.
Los tránsitos y las revoluciones solares hacen visible la experiencia del ser en el tiempo. No son fuerzas externas que actúan sobre una carta inmóvil.

