Ya está probado que los pensamientos son formas de onda. Si sabes sobre música, sabes que una nota específica resuena con notas relacionadas (la intensificación y el enriquecimiento de un tono musical a través de la vibración suplementaria). Bueno, lo mismo sucede con nuestro pensamiento. Es difícil cambiar nuestros patrones de pensamiento. No solo estamos lidiando con nuestros propios pensamientos, sino también con pensamientos vecinos que los enriquecen.
 
Esta resonancia es también llamada «nutrición emocional». La nutrición emocional sucede siempre. Ser atraído o repelido por otras personas se basa en esto. Si te sientes atraído hacia alguien es porque estás percibiendo nutrición positiva (la resonancia produce placer). Si te repele, la resonancia es negativa (lo que podríamos llamar malnutrición) y experimentas disgusto, incluso sin saber por qué.
Debemos tener un conocimiento profundo de nosotros mismos para poder separar lo que viene de nosotros de lo que viene de los demás. Nuestro «instinto» puede ser completamente engañoso si no somos conscientes de que también estamos sintiendo los sentimientos de otras personas. Si bien estas personas despiertan algo que también se encuentra en nosotros (sino, no habría resonancia), puede suceder que nuestro miedo esté tan compartimentado y escondido en lo más profundo de nuestro inconsciente, que simplemente sintamos un malestar al que no escuchamos, como si fuera una emoción amordazada. Si sentimos pánico cuando estamos con alguien, puede ser que sea porque nos despierta una emoción que reconocemos como dolorosa. Esa emoción puede ser hasta amor, si el amor nos da miedo.
 
Si nuestros pensamientos están llenos de dudas, resonamos con dudas. En cualquier situación, todo lo que nos haga dudar será lo que se haga inmediatamente visible. Si nuestros pensamientos están llenos de proyectos, resonaremos con la planificar. Podríamos estar viendo que todo está siendo planeado sin nunca llevar a cabo nada. Resonaremos con todas las circunstancias que necesitan planificación.  Si nuestros pensamientos están llenos de éxito, resonaremos con el éxito. Experimentaremos que todo lo que hacemos se convierte en una realidad satisfactoria.
 
Si por ejemplo, temes «ser utilizado» si logras riquezas, tal vez estés pensando inconscientemente que mantenerte pobre te mantiene a salvo. Podrías «querer» más éxito financiero, pero lo que realmente estás vibrando es miedo, confundiendo «querer» con «esperanza». Entonces, hay dos situaciones pasando simultáneamente:
 
1- «Esperanza» significa anhelar algo que todavía no está aquí. Las personas a tu alrededor percibirán consciente o inconscientemente el verdadero pensamiento que estás emanando, que es la «falta de». Comenzarán a sentir la que algo les falta cuando están contigo, como si fueras la música que la despierta.
 
2- La resonancia entre ustedes traducirá «miedo» dependiendo del conocimiento interno de cada uno. Incluso el otro podría pensar que tú eres deshonesto porque pueden traducir tu sensación de «miedo a ser utilizado» por «miedo a perder sus bienes materiales».
 
¿Ves por qué es tan importante estar al tanto de nuestro estado emocional?
 
Al conectarnos con nuestros sentimientos, debemos usar nuestras mentes para observarlos sin juicio. La raíz del problema aparecerá.
 
Esto es lo que se debe hacer para entenderse. Hasta entonces, continuaremos culpando o idealizando unos a otros por nuestro «destinos» o nuestros logros o fallos.
 
Al alinearse con la mente y el corazón, el espíritu florece y ocurre la materialización. Estamos hechos de los elementos de la naturaleza: aire, agua, fuego y tierra. Necesitamos entender cómo funciona la naturaleza para saber qué se necesita para ser completamente funcional. Nuestra cultura nos ha fragmentado. Necesitamos reagruparnos y dominar la diversidad en uno mismo para lograr el equilibrio.
Esto también ayudará a hacer cambios fundamentales en la sociedad, comenzando con la pareja, la familia, grupos más grandes, etc. Nuestro trabajo es hacer esta tarea conscientemente. Entonces, podremos lograr la paz mundial.
 
Las barreras no existen en el mundo de las formas de onda, y tenemos que darnos cuenta de esto, para finalmente comprender lo que significa «ser un pensamiento que se piensa a sí mismo (Aristóteles y su definición de Dios)».
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